Juan juega mucho al fútbol. Todos los domingos, después del entrenamiento, el chico se va a las duchas y luego vuelve a casa con su familia. Hoy, sin embargo, le hemos pillado con la equipación de fútbol justo antes de ducharse y le hemos ofrecido que nos siguiera a nuestro estudio. Sabía lo que le esperaba: una paja delante de nuestra cámara. Preguntó si podía ducharse, pero le pedimos que no lo hiciera. Sus huevos y su polla sudados olían a gloria. Empezó a pajearse y el olor se hizo más intenso. ¡Qué espectáculo y qué carga! ¡Compruébalo!