Puede que sea guapo, joven y de aspecto inocente, pero Axel está lejos de ser un chico tímido. Sabe lo que quiere y sabe dónde encontrarlo. Tiene un follamigo que le deja adorar sus zapatillas, lamerle los pies. Le escupe en la boca abierta y le trata como a un delincuente. Esta es la razón por la que el chico sigue volviendo a él. Le gusta ser humillado.