Si el tamaño de la enorme carga que Clyde Walton ha hecho crecer es algo a tener en cuenta, entonces se lo pasa muy bien siendo utilizado por Alec Loob como su marioneta sexual privada. Al rubio Twink le encantan los pies malolientes, y al sexy Alec le encanta poner los suyos en la cara de su Clyde. La pareja perfecta, y una que alcanza un maldito ritmo antes de que el géiser de la carga de tíos vuele por los aires.